“No estoy seguro que haya luces, veo sólo sombras”

20/Jul/2015

El Universal, México, Por Jana Beris

“No estoy seguro que haya luces, veo sólo sombras”

Ephraim Asculai es uno de los más destacados
expertos de Israel en el tema nuclear, en el que continúa investigando, como
miembro del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional (INSS, por sus siglas
en inglés) de Tel Aviv. Años atrás trabajó en la Agencia Internacional de
Energía Atómica (AIEA). El acuerdo firmado días atrás entre Irán y las
potencias le preocupa. Aquí explica a EL UNIVERSAL por qué.
¿Diría que hay luces y sombras en el acuerdo?
—No, sinceramente no estoy seguro de que haya
luces. Yo veo más que nada sombras.
Pero se ha reducido el número de
centrifugadoras, de uranio enriquecido que Irán puede mantener, hay
postergaciones del plan nuclear…
—Sí, eso es cierto. El acuerdo tiene elementos
positivos y bien escritos, pero es como ir a comprar algo que tiene una falla:
por mejor aspecto que tenga, si está fallido, no sirve.
¿Dónde está, a su criterio, el problema
principal?
—Ante todo, en términos generales yo diría que
cuando me pregunto qué puede hacer Irán con este acuerdo, mi respuesta es que
creo que puede hacer mucho. Este acuerdo no ata sus manos de modo que Irán se
vea impedido de desarrollar un programa nuclear paralelo…
¿En secreto se refiere usted?
—Exactamente, en secreto, como ya ha hecho
otras cosas. Esta es una posibilidad concreta, porque la supervisión no es
suficientemente buena, a pesar de lo que dijo el presidente Barack Obama.
Es que no permite ir a buscar lugares
secretos, sino únicamente inspeccionar instalaciones nucleares ya declaradas.
Pero eso no es todo.
Según el acuerdo, para entrar a lugares a los
que la Agencia Internacional de Energía Atómica quiera ir, debe demostrar que
tiene suficientes motivos para ir y debe coordinar de antemano. ¿Acaso alguien
puede dar pruebas de sus materiales de inteligencia, de las fuentes por las que
sabe sobre tal o cual actividad ilícita? Claro que no. Esta es una seria
limitación.
Y usted, recordando entrevistas anteriores que
ha concedido a este diario, está convencido de que el programa nuclear iraní
tiene dimensión militar, y no civil.
—De eso no tengo duda alguna. Pero además,
sobre lo que se llama “posible dimensión militar” fueron planteadas a Irán ya
en 2011 doce preguntas clave para recibir explicaciones concretas sobre
actividades que no tenían sentido para lo civil. Y parecen olvidarse de que
Irán jamás contestó a esas preguntas. O sea que eso tampoco está solucionado.
Ahora lo harán, dijeron. ¿Ahora? ¿Después de firmado el acuerdo?
¿No cree que se pueda tener confianza en una
nueva etapa?
—El presidente Obama dijo que el acuerdo no
está basado en la confianza sino en el control, la supervisión. Pero no es un
buen acuerdo. Está basado en una mala supervisión y hay poca confianza de por
medio. Esto no puede durar efectivamente.
En la práctica Irán ya tiene uranio suficiente
para más de una bomba atómica, ¿no es así?
—Exactamente. Tiene uranio para 6 o 7 bombas.
Hoy tienen casi 8 mil kilos de uranio enriquecido a 3.67, y según el acuerdo
podrán quedarles 300. Tienen unos 200 kilos enriquecido al 20%. Hoy en día,
Irán necesitaría dos o tres meses para construir la primera bomba, y un año
para hacerlas todas, con todo el uranio que tiene. Según el acuerdo, dicen que
precisará un año para la primera. Ese es el “gran” cambio. Esa no debía ser la
meta, es mi consideración. Irán ya es un “Estado umbral”, o sea al borde de
poderío atómico, pero ahora recibe la legitimidad de las potencias al respecto.